Tu cuerpo está aquí… ¿y tu mente, donde está?
Vida Zencilla

Hace poco, mientras esperaba a alguien en un Starbucks, me tocó ver una escena que parecía sacada de cualquier obra de los surrealistas franceses.

Un grupo de adolescentes llegó, ordenaron sus bebidas, se sentaron en uno de los múltiples sillones, consumieron sus cafés y partieron. Nada de esto suena extraño, a no ser por el hecho de que en ningún momento se dirigieron la palabra entre sí o levantaron la vista de sus respectivos celulares. Uno de ellos incluso le entregó al barista un papelito en donde había anotado su orden de antemano.

A pesar de estar juntos cada uno se encontraba inmerso en su pequeño mundo virtual.

Nuestra mente tiene una tendencia natural a la distracción, misma que ha encontrado su vehículo perfecto en nuestros smartphones, laptops y demás gadgets que nos permiten cortar el cordón de la computadora y llevar con nosotros nuestra burbuja de aislamiento a todas partes.

Algún día, en cualquier lugar, has el experimento de observar a tu alrededor.

¿A cuantas personas en el camión, metro, restaurante, parque, etc, ves hablando con otras?

La mayoría hace todo lo posible por evadir incluso el mas mínimo contacto visual, mientras se aíslan detrás de un par de audífonos o se pierden en la pantalla de su celular.

Nuestros cuerpos se vuelven meros autómatas mientras nuestra mente se encuentra en algún lugar lejano, totalmente desconectada del aquí y el ahora y, sobre todo, incapaces de relacionarse con quienes nos rodean.

Pasamos la mayor parte del tiempo charlando con personas de las que no sabemos nada, pero que nos resultan familiares porque sus nombres aparecen constantemente en nuestro Twitter, que con los seres de carne y hueso sentados justo a nuestro lado.

Cuando esto pasa entre extraños es al menos entendible, pero observa cuidadosamente y notarás muchas parejas, familias y grupos de amigos que hacen exactamente lo mismo aún cuando están juntos.

¿Y si un día haces un experimento?

Cuando salgas con alguien apaga tu celular y pídele que haga lo mismo. Tal vez descubran cosas interesantes que nunca imaginaron.

Y si no, por lo menos le habrás hecho saber a tu acompañante que él o ella es más importante para ti que tus amigos de Twitter o Facebook.

De todos modos sales ganando; ¿no crees?

KamikaZEN


Tus Comentarios

  • SandyA | 08/06/2012 @ 08:59

    Me encanto tu post, totalmente de acuerdo en que estamos en los tiempos en que ya nadie habla de frente 🙁 y me alegra que tambien haya gente que piense igual que yo, en lo personal estoy haciendo el esfuerzo por no dejarme enviciar tanto por las redes sociales y socializar mas personalmente :), saludos!


  • @noguezita | 07/06/2012 @ 12:40

    Si bien apagar el celular cuesta trabajo, al menos deberíamos no consultarlo mientras compartimos con alguien, los comentarios de Twitter o FB podemos consultarlos despues, pero un momento compartido no regresa.




Escribe un comentario

*